Entrevistas

9 DE SEPTIEMBRE DE 2021 | HIPERMODERNIDAD Y PSICOANÁLISIS

La subjetividad y el cuerpo en pandemia

En la entrevista a Agustina Toso conversamos sobre el impacto de la pandemia y el encierro en los cuerpos, sobre todo de las mujeres y jóvenes en un contexto de virtualidad e hiper conexión.

Por Lic. Prof. Carolina Duek
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-¿Cómo impacta la pandemia en las subjetividades y el cuerpo?

-Inmersos en un mundo híper conectado y con el aumento del tránsito en la realidad virtual a causa del aislamiento social y obligatorio; las redes sociales aprovecharon la oportunidad para seguir difundiendo y promocionando estereotipos que se toman como ideales a seguir. El entorno virtual permite la construcción de una imagen y personalidad “a medida” que no necesariamente coincide con la personalidad e imagen de la realidad objetiva. Esa distancia entre una y otra realidad es propensa a generar una hiper exigencia constante; al configurar una personalidad para la realidad virtual hay algo en términos de la espontaneidad que se pierde y, por otro lado, al ser los ideales “líquidos”; cambian con el pasar del tiempo y cada vez de manera más rápida, por lo que estar vigente y a la moda implica estar alerta y preparado para lo novedoso. Como consecuencia aparecen estados de ansiedad, somnolencia, agotamiento y apatía; manifestaciones que se observan en las personas consultantes y que suelen acompañarse de una sensación de incomprensión de parte del entorno familiar más cercano.
Quiero destacar que las exigencias sobre los cuerpos de las mujeres han estado siempre, pero van adquiriendo nuevas formas. En la actualidad, vemos la extrema delgadez y la juventud como virtud. La exigencia social, la distancia entre el ideal difundido y la percepción de la propia imagen genera estados de insatisfacción. De esta manera, y con el fin de disminuir el malestar, los cuerpos como objetos quedan entregados a las leyes del mercado, dispuestos a adquirir la apariencia que esté de moda.
Tanto la bulimia como la anorexia, afectan a 1 de cada 3 adolescentes y Argentina se encuentra en el segundo puesto del ranking mundial de países con más casos de anorexia. El 90% de las consultantes son mujeres y manifiestan haber comenzado con los desórdenes en la alimentación en la pre adolescencia.
Es necesario que las personas adultas nos responsabilicemos y logremos una mirada crítica para comprender en cuánto contribuimos a fomentar o prevenir estas manifestaciones y resulta fundamental el rol de las personas que conviven con lxs adolescentes, lxs educadores que muchas veces son testigos de estos padeceres y por supuesto; lxs profesionales de salud, incorporando la perspectiva de género.

-¿Qué es el cuerpo para usted?
-Para comprender qué es el cuerpo desde el psicoanálisis, resulta fundamental introducir el concepto de pulsión que establece el puente entre lo psíquico y lo somático que permite ir más allá del cuerpo orgánico que proponía la ciencia moderna. Se diferencia entonces, organismo de cuerpo; cuerpo biológico de cuerpo erógeno; se trata de “tener un cuerpo” más allá de serlo. Surge entonces la pregunta ¿Cómo se va produciendo la apropiación de ese cuerpo? El cuerpo fragmentado de la infancia está formado por zonas erógenas que se satisfacen de manera parcial y auto erótica. Este cuerpo fragmentado impulsa a la identificación con la imagen especular de un otro, que provee una primera imagen completa de sí. Con la constitución del yo y el desarrollo libidinal, es posible unificar las pulsiones parciales y se habilita la posibilidad de encontrar satisfacción por fuera del propio cuerpo. Advienen los cambios de la pubertad, y el atravesamiento de la adolescencia, que requiere una nueva apropiación de ese cuerpo y duelar el de la infancia. Se exige, a partir de sus manifestaciones, el pasaje a la vida adulta. En ese interjuego en el que el cuerpo es límite, entre el mundo interno y el mundo externo, quedan marcas que inciden en la subjetividad. La angustia se siente en el cuerpo, es el cuerpo el que hace síntoma; y es la sede del yo, de los impulsos del ello y también del superyó donde se ponen en juego tanto la pulsión de vida como de muerte. También es posible pensar en la subjetividad tanto en la adultez media y mayor; en función de los cambios que se presentan y cómo se atraviesan; qué lugar para esos cuerpos en nuestra sociedad. Al decir de Butler, es claro que hay cuerpos que importan más que otros; y hay cuerpos abyectos. Hay cuerpos que acceden a determinados privilegios y otros que apenas logran acceder a la satisfacción de las necesidades básicas. Sucede porque los cuerpos están inmersos en un campo político y las relaciones de poder, operan sobre él.

-¿Qué intervenciones impactan sobre el cuerpo y la subjetividad?
-Es necesario tener en cuenta que el cuerpo, está inmerso en un contexto socio histórico y que se somete a las exigencias de cada época. Para el psicoanálisis el capitalismo es un discurso que se entrama con la subjetividad. Este discurso tiende a desmentir la falta, la imposibilidad; por lo tanto, empuja a un goce incesante y esquiva el deseo. El pasaje del ciudadano al consumidor implica que el mercado sea el rector de los ideales y que los consumidores crean alcanzar la felicidad en los objetos que el mercado pone a disposición. Se trata entonces de una satisfacción inmediata, al modo pulsional, auto erótica que prescinde del lazo con los otros.

-¿Cómo impacta en la subjetividad cuando el cuerpo es objeto de
consumo?

-En la hipermodernidad, la apariencia es capital; el cuerpo se convierte en objeto de consumo. El cuerpo como objeto para sí mismo implica el goce autoerótico sin lazo con los otros; y el cuerpo como objeto para los demás implica una prevalencia del registro imaginario, donde la imagen se convierte en capital y ya no es importante el ser, tampoco el tener, sino el parecer.
Se tiende a considerar que se trata de un problema subjetivo, personal e individual. Sin embargo, la constitución de la imagen corporal no puede ser pensada sino como un interjuego permanente entre el interior y exterior que nos moldea. Somos personas socializadas en la época de consumo, en la cual es claro que existe una belleza hegemónica; que hay cuerpos que importan y otros que no y son los cuerpos que importan los que tienen acceso a determinados privilegios. En el afán de obtenerlos o de conseguir reconocimiento social, es esperable que las y los adolescentes utilicen las herramientas que tienen a su alcance para lograrlo. Es decir, que no se trata de un problema subjetivo e individual, sino que se trata de un problema político.


Agustina Toso es Doctoranda en Estudios y Políticas de Género en la Universidad Nacional Tres de Febrero. Magister en Psicoanálisis y Licenciada en Psicología. Profesora e investigadora. Investigadora principal en: “El estatuto del duelo en la clínica actual” y “Trayectorias de los duelos en la época actual” patrocinadas por la Secretaría de Investigación y Extensión universitaria de la Universidad Kennedy. Realiza actividades clínicas en el Centro de Salud Mental N°3 Dr. Arturo Ameghino, Buenos Aires. Autora del libro “El cuerpo como objeto de consumo” (2020) y de artículos de alcance nacional e internacional.